28/3/16

La maldición de los Luján, Ditar de Luna

La maldición de los Luján
Granada, 1898. En plena ceremonia nupcial, una vieja harapienta irrumpe en la iglesia acusando al novio de haber consentido que su familia matase a su nieta. En un acto macabro le maldice a él y a toda su descendencia hasta el día en el que un Luján despose a una mujer de su sangre y la convierta en la legítima Marquesa de Mondéjar.

Madrid, actualidad. Un encuentro fortuito con Alejandro marcará el inicio de las merecidas vacaciones de Sara McCarthy por el Mediterráneo. Sin embargo, tras duros años de trabajo en un importante proyecto de investigación contra el cáncer, Sara no está dispuesta a permitir que nada ni nadie la distraiga de su objetivo.
Mientras, Alejandro no puede dejar de pensar en ella. Su parecido físico con el retrato de un antiguo cuadro que posee su abuelo es asombroso… Pero, ¿quién es Sara realmente? ¿Qué tienen en común ambas mujeres?
A veces el pasado reaparece para recordarnos quienes somos.


Hay libros que tienen un no sé qué, que cuando les ves te llaman la atención, al menos a mí me pasa, este es uno de ellos. La portada, ser finalista de un premio, ciertas palabras que sólo con eso captan mi atención, en este caso es maldición, y que ya sólo el nombre de la autora me atrae. Y si para rematar estás con la autora en una presentación y es una persona encantadora, cómo no le vas a dar una mínima oportunidad.

La historia comienza con una maldición un día oscuro en una iglesia durante una boda a finales del siglo XIX.

Cambiamos al futuro para descubrir la historia de Sara McCarthy, una chica que tras los sucesos de las últimas semanas se ve obligada a tomar un descanso, para así poder enfrentarse a lo que le depara el futuro en la empresa, que es como su familia y segunda casa. Lo que no sabía es que una semana de vacaciones podía cambiar tanto su vida, y que su futuro pende de un hilo muy fino, está en las manos de ese desconocido, que la persigue allá donde va.

La vida de Sara se centra única y exclusivamente al trabajo, no tiene tiempo ni ganas de dedicarse a otra cosa que no sea llevar a cabo la meta que se ha auto-impuesto, encontrar una cura contra el cáncer. Su trabajo lo es todo y lo antepone a su propia vida y felicidad. Lo que no entraba en su ecuación era encontrarse con Alejandro, un hombre que llama la atención de todas las mujeres y que ella simplemente encuentra atractivo.

De Alejandro poco se puede contar sin desvelar nada.

El amor entre Sara y Alejandro no es un flechazo desde el minuto cero, se cuece a fuego lento. Sí que hay cierta atracción, sobre todo Alejandro que tiene muy presente el parecido entre Sara y la mujer del cuadro de su abuelo, pero más que atracción física es por el misterio entre las dos mujeres.

La forma en que está escrita es sencilla. El ritmo es ágil, sin detenerse en todos y cada uno de los detalles, ni dar grandes saltos donde perderse por el camino. Los personajes bien formados y con carácter. La gran documentación que hay detrás de la obra es increíble. Los pequeños detalles que en un principio pasan desapercibidos y que al final son importantes en la trama. Los giros, que cuando menos te lo esperas cambian y ya no sabes quién es quién.

Ha sido muy complicado realizar esta reseña sin revelar ningún secreto, resolver el enigma de los Luján. En una novela donde el misterio está siempre presente, tienes que estar muy pendiente de no contar nada antes de tiempo.

No creo que haya alguien capaz de empezar a leer una historia así y dejarla a medias.


Fue un placer poder compartir una pequeña conversación con Ditar durante el VI RA mientras me firmaba el libro. Y sólo espero que éste sea el primero de más libros suyos.

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